Un poco de historia
La construcción naval ha marcado la historia de La Ciotat desde 1835, impulsada por su situación geográfica y por Louis Benet, figura clave de la industria regional.
En 1836, sus modernos astilleros botaron su primer buque, el «Le Phocéen», un barco de vapor. Tras el cierre de la empresa Benet en 1851, la Compagnie des Messageries Maritimes se hizo cargo de los astilleros, dando inicio a una época dorada que se prolongó hasta 1916 y que atrajo a figuras ilustres como Napoleón III.
La empresa, que pasó a llamarse SPCN en 1920, fue adquirida en 1940 y experimentó un gran auge tras la guerra. Entre 1960 y 1982, más de 6.000 trabajadores construyeron allí petroleros y metaneros de renombre mundial. Las botaduras de estos gigantes del mar, auténticos espectáculos, provocaban a veces grandes olas que arrastraban a coches y peatones.
Pero ya en 1978, la competencia asiática y la crisis del sector provocaron los primeros despidos. Tras declararse en quiebra en 1986, estallaron los conflictos laborales. El «Monterrey», último buque botado en 1987, se convirtió en un símbolo de la lucha.
Un colectivo de trabajadores, los «105 irreductibles», ocupó las instalaciones hasta 1994, logrando la reconversión de los astilleros bajo la SEMIDEP.












