Desde lo alto de algunos de los acantilados más altos de Europa, la ruta revela un espectáculo imponente. Recorrida habitualmente por muchos coches al día, durante un día a la semana está abierta a quienes optan por la movilidad suave.
El plan, ideado por las ciudades de Cassis y La Ciotat en colaboración con el Parc national des Calanques, contribuye también a preservar la fauna local: menos ruido, menos contaminación, más serenidad.











