Heladería artesanal situada en una típica plaza provenzal a la sombra de un magnolio centenario.
Para un café, té o chocolate caliente... Para almorzar, con un pastel salado, un wrap, un crumble salado o una ensalada personalizada... Para una pausa gastronómica, un tentempié... Para beber un zumo de fruta fresca, un batido, un Sorjus... Para un aperitivo diferente...
Y, por supuesto, ¡a disfrutar de un helado o un sorbete!