La pradera de posidonia no solo es un hábitat y una fuente de alimento para numerosos peces, sino también una importante zona de desove (lugar donde ponen los huevos) y una zona de cría (lugar donde viven los alevines).
Es el ecosistema más útil (para el ser humano) del planeta. De este modo, presta lo que se conoce como «servicios ecosistémicos». Es decir, servicios económicos que un ecosistema presta al ser humano mediante el secuestro sostenible de carbono, la protección de las playas contra la erosión, su función como zona de desove, etc.
Al retener las partículas sedimentarias,favorece la estabilidad de la playa y permite la fijación de la arena transportada. Es la base de la alimentación de la red trófica de los invertebrados detritívoros (que se alimentan de materia orgánica en descomposición) de las playas y alberga una fauna particular que se alimenta y vive en ella.
Un espeso lecho de posidonia en una playa es un indicador de la calidad del medio ambiente marino costero, ya que denota la presencia de una pradera de posidonia en buen estado, la cual, a su vez, desempeña numerosas funciones en el ecosistema. Por último, los lechos, azotados por el viento, permiten el desplazamiento de las hojas de posidonia hacia el paisaje dunar de la zona retrógrada de la playa y favorecen su colonización por parte de la vegetación, aportando los nutrientes necesarios para su crecimiento.









